Sunday, December 03, 2006

¡QUÉ NO NOS ROBEN LA NAVIDAD!

Es estúpido, no puedo pensar ni decir otra cosa. Siento empezar así este nuevo texto de este blog para hablar de educar en positivo. Es que no me puedo aguantar. Comienza el Adviento, los cristianos debemos prepararnos para el nacimiento de Cristo y cada vez es más fuerte el movimiento para robarnos la Navidad. Cualquier excusa, ya sea antropológica, social, humanística, ecológica, política con tal de no reconocer que hace más de 2000 años en una humilde aldea de Israel nació un chiquillo que a primera vista cambió el ritmo y el rumbo de la historia de los hombres. Si hacemos una reflexión cristiana y pausada el resultado es el sentido de nuestras vidas. Y no me puedo aguantar y me enfada por que me niego a que me quiten la motivación más importante para educar en positivo.

Para motivar a un chaval podemos usar tres tipos de motivaciones. De menor a mayor importancia cito: motivaciones materiales, la usamos cuando queremos que nuestro hijo mejore en algún hábito ligado a lo corporal, las intelectuales que las aplicaremos cuando, por ejemplo queremos que nuestros chiquillos se esfuercen en ser laboriosos con sus estudios, en un tercer nivel están las motivaciones transcendentes; es aquí donde podemos conseguir que sean mejores personas, que su desarrollo hacía la autonomía sea completo y consigan ser felices y educar su voluntad para que sean libres y responsables, en el ámbito superior de la voluntad, la máxima motivación para el hombre es cumplir la voluntad de Dios.

Entenderéis mi enfado. Si el progresismo rancio y políticamente correcto sigue empeñado en apartar a ese niño de nuestras vidas y la de nuestros hijos, si los gobiernos niegan la educación religiosa de sus ciudadanos, si los directores de los centros educativos, para esto si les reconocen su autonomía, no dejan celebrar la Navidad en las aulas, si el liberalismo mordaz se empeña en mostrarnos que en el final de diciembre lo que hay que hacer es comprar para ser feliz, si el relativismo con su afán de grises y no reconocer que si existen verdades multicolores y niega el derecho a creer en lo Absoluto, cómo podremos explicarles que nuestra sociedad tiene sus raíces en una familia que habitó en Belén entre un buey y una mula. Y que su Hijo murió en la Cruz para salvarnos del pecado, y que allí nos consiguió la libertad y la dignidad personal

Decirme si esto no hace más pequeño al hombre, menos libre y menos digno. Que no nos roben la Navidad. Que en vuestros hogares no falten los belenes y los adornos navideños. Hacer lo posible para que vuestros hijos se carguen de valores navideños para que durante su vida tengan donde agarrarse y en los malos momentos piensen es esos buenos momentos pasados en familia, de buen humor y todos empeñados en ser mejores porque celebraban el nacimiento del Hijo de Dios.

Wednesday, October 18, 2006

¡Sorpréndelos!

Imagina: estás volviendo a tu puesto de trabajo y movido por amistad, compañerismo, solidaridad o caridad, compruebas que un compañero tiene serias dificultades para realizar su labor. No te lo piensas, a tí eso se te da de perlas, manos a la obra, le ayudas hasta terminarlo. Pasadas una horas, recibes una llamada de Recursos Humanos: "Arréglate y ves a ver al gran jefe". En su despacho te pide que tomes asiento. Tú estás tan nervioso que comienzas a sudar. Te mira, sonrie y te dice que ha podido observar cómo ayudabas a un compañero desinteresadamente, que se enorgullece de que pertenezcas a su empresa y que te va a nombrar profesor para instruir a los nuevos empleados con una buena remuneración. Idílico, ¿eh?. Tengo una compañera que asegura que eso no pasa nunca. Pero, ¿ cómo te sentirías? Bien ¿ no?

Tenemos en nuestras manos provocar estas sensaciones en nuestros hijos. Proponte los siguiente: hoy cuando llegues a casa o el fin de semana, observa a tus hijos, descubre todas las cosas que hacen bien: tirar de la cadena, apagar una luz innecesaria, meter la taza en el lavavajillas, guardar la mochila, ponerse a realizar los deberes enseguida, llevar la ropa sucia al cesto, mirarte y darte un beso, colocar un juguete en su sitio, venir a la pri.. segunda después de llamarles , comer con el tenedor... En fin, son infinidad las cosas buenas que tus hijos hacen bien todos los días, muchas de ellas por tí. Abrázales, si todavía se dejan, mírales a los ojos y diles lo orgulloso que estás de ellos, que no esperabas menos, diles que no cambien y que siguan así. El ambiente sinérgico positivo creado hará el momento maravilloso, se abrirán todas la vías de comunicación padre-hijo. En ese instante pídeles lo que quieras. Estarán muy motivados para hacer el bien. Serán felices, y tú, ni te cuento. Cuantas más veces se repitan estos momentos, mejor clima habrá en casa. Mandar a la ducha a un niño de siete años que piensa que su padre está orgulloso de él, es tener la certeza de que lo va a hacer rápido, bien y que casi no empapará el cuarto baño. Si esto es así, cómetelo a besos, se lo merece.
Prueba, no tienes nada que perder. Reflexiona, de cada diez veces que juzgues los actos de tus hijos, siete u ocho deben ser para motivarles.

Lo contrario es bronca tras bronca. Tú pierdes los nervios, tu hijo se bloquea y te puedo asegurar que eso, es de todo, menos educativo.

Por eso te animo a que sorprendas a tus hijos haciendo cosas bien.

Monday, October 16, 2006

LA NECESIDAD DE FORMACIÓN PARA SER PADRES

Todos somos conscientes de que nos enfrentamos a una época de nuestra civilización que está atravesando una crisis, algunos expertos no hablan de cambio, explican que estamos entrando en otra nueva civilización.

Debemos como padres y únicos responsables de la educación de nuestros hijos preguntarnos, si los métodos que aprendimos de nuestro mayores sirven para educar a nuestro hijos. En estos momentos donde todo cambia con tanta facilidad, se cuestiona lo absoluto y lo aprendido para hoy ya no vale mañana, toda la experiencia aprendida es mucho pero no suficiente.

Si somos capaces de aprender difíciles técnicas para manejar máquinas sin las cuales no podríamos desarrollar nuestra vida de forma normal; y además nos exigen un aprendizaje permanente y constante, sin el cual quedaríamos retrasados con el resto de nuestro conciudadanos, debemos pensar si para conseguir que nuestro hijos sean autónomos, buenas personas y sobre todos felices, no debiéramos aprender nuevas técnicas, pedagogías que como padres usemos para conseguir los objetivos que nos hemos propuestos para cada uno de nuestros hijos.

Además tenemos que reconocer que en nuestra sociedad existen cada vez más peligros que pueden perturbar el normal desarrollo de nuestros hijos. Esto exige que la comunicación con ellos sea total y continua, que los hagamos responsables y con una voluntad de hierro.

Y hablando de voluntad, es esta la cualidad que más ha de importarnos de nuestros chavales. Si sabemos educar y motivar para que nuestro hijos hagan las cosas porque quieren siempre el BIEN; nos hagan felices a nosotros sus padres, a sus hermanos, a sus profesores, a sus compañeros a ellos mismos, consigan con su aportación una sociedad más justa y solidaria, conseguiremos persona integras que podrán hacer frente a los retos del futuro.

Esto nos es una tarea fácil, pero con mucho CARIÑO, sentido común, ayuda y una buena formación, seremos capaces de conseguir que nuestros hijos sean personas autónomas, libres y responsables y así puedan escoger el papel que quieran desempeñar en la sociedad.