Wednesday, October 18, 2006

¡Sorpréndelos!

Imagina: estás volviendo a tu puesto de trabajo y movido por amistad, compañerismo, solidaridad o caridad, compruebas que un compañero tiene serias dificultades para realizar su labor. No te lo piensas, a tí eso se te da de perlas, manos a la obra, le ayudas hasta terminarlo. Pasadas una horas, recibes una llamada de Recursos Humanos: "Arréglate y ves a ver al gran jefe". En su despacho te pide que tomes asiento. Tú estás tan nervioso que comienzas a sudar. Te mira, sonrie y te dice que ha podido observar cómo ayudabas a un compañero desinteresadamente, que se enorgullece de que pertenezcas a su empresa y que te va a nombrar profesor para instruir a los nuevos empleados con una buena remuneración. Idílico, ¿eh?. Tengo una compañera que asegura que eso no pasa nunca. Pero, ¿ cómo te sentirías? Bien ¿ no?

Tenemos en nuestras manos provocar estas sensaciones en nuestros hijos. Proponte los siguiente: hoy cuando llegues a casa o el fin de semana, observa a tus hijos, descubre todas las cosas que hacen bien: tirar de la cadena, apagar una luz innecesaria, meter la taza en el lavavajillas, guardar la mochila, ponerse a realizar los deberes enseguida, llevar la ropa sucia al cesto, mirarte y darte un beso, colocar un juguete en su sitio, venir a la pri.. segunda después de llamarles , comer con el tenedor... En fin, son infinidad las cosas buenas que tus hijos hacen bien todos los días, muchas de ellas por tí. Abrázales, si todavía se dejan, mírales a los ojos y diles lo orgulloso que estás de ellos, que no esperabas menos, diles que no cambien y que siguan así. El ambiente sinérgico positivo creado hará el momento maravilloso, se abrirán todas la vías de comunicación padre-hijo. En ese instante pídeles lo que quieras. Estarán muy motivados para hacer el bien. Serán felices, y tú, ni te cuento. Cuantas más veces se repitan estos momentos, mejor clima habrá en casa. Mandar a la ducha a un niño de siete años que piensa que su padre está orgulloso de él, es tener la certeza de que lo va a hacer rápido, bien y que casi no empapará el cuarto baño. Si esto es así, cómetelo a besos, se lo merece.
Prueba, no tienes nada que perder. Reflexiona, de cada diez veces que juzgues los actos de tus hijos, siete u ocho deben ser para motivarles.

Lo contrario es bronca tras bronca. Tú pierdes los nervios, tu hijo se bloquea y te puedo asegurar que eso, es de todo, menos educativo.

Por eso te animo a que sorprendas a tus hijos haciendo cosas bien.

Monday, October 16, 2006

LA NECESIDAD DE FORMACIÓN PARA SER PADRES

Todos somos conscientes de que nos enfrentamos a una época de nuestra civilización que está atravesando una crisis, algunos expertos no hablan de cambio, explican que estamos entrando en otra nueva civilización.

Debemos como padres y únicos responsables de la educación de nuestros hijos preguntarnos, si los métodos que aprendimos de nuestro mayores sirven para educar a nuestro hijos. En estos momentos donde todo cambia con tanta facilidad, se cuestiona lo absoluto y lo aprendido para hoy ya no vale mañana, toda la experiencia aprendida es mucho pero no suficiente.

Si somos capaces de aprender difíciles técnicas para manejar máquinas sin las cuales no podríamos desarrollar nuestra vida de forma normal; y además nos exigen un aprendizaje permanente y constante, sin el cual quedaríamos retrasados con el resto de nuestro conciudadanos, debemos pensar si para conseguir que nuestro hijos sean autónomos, buenas personas y sobre todos felices, no debiéramos aprender nuevas técnicas, pedagogías que como padres usemos para conseguir los objetivos que nos hemos propuestos para cada uno de nuestros hijos.

Además tenemos que reconocer que en nuestra sociedad existen cada vez más peligros que pueden perturbar el normal desarrollo de nuestros hijos. Esto exige que la comunicación con ellos sea total y continua, que los hagamos responsables y con una voluntad de hierro.

Y hablando de voluntad, es esta la cualidad que más ha de importarnos de nuestros chavales. Si sabemos educar y motivar para que nuestro hijos hagan las cosas porque quieren siempre el BIEN; nos hagan felices a nosotros sus padres, a sus hermanos, a sus profesores, a sus compañeros a ellos mismos, consigan con su aportación una sociedad más justa y solidaria, conseguiremos persona integras que podrán hacer frente a los retos del futuro.

Esto nos es una tarea fácil, pero con mucho CARIÑO, sentido común, ayuda y una buena formación, seremos capaces de conseguir que nuestros hijos sean personas autónomas, libres y responsables y así puedan escoger el papel que quieran desempeñar en la sociedad.