Imagina: estás volviendo a tu puesto de trabajo y movido por amistad, compañerismo, solidaridad o caridad, compruebas que un compañero tiene serias dificultades para realizar su labor. No te lo piensas, a tí eso se te da de perlas, manos a la obra, le ayudas hasta terminarlo. Pasadas una horas, recibes una llamada de Recursos Humanos: "Arréglate y ves a ver al gran jefe". En su despacho te pide que tomes asiento. Tú estás tan nervioso que comienzas a sudar. Te mira, sonrie y te dice que ha podido observar cómo ayudabas a un compañero desinteresadamente, que se enorgullece de que pertenezcas a su empresa y que te va a nombrar profesor para instruir a los nuevos empleados con una buena remuneración. Idílico, ¿eh?. Tengo una compañera que asegura que eso no pasa nunca. Pero, ¿ cómo te sentirías? Bien ¿ no?
Tenemos en nuestras manos provocar estas sensaciones en nuestros hijos. Proponte los siguiente: hoy cuando llegues a casa o el fin de semana, observa a tus hijos, descubre todas las cosas que hacen bien: tirar de la cadena, apagar una luz innecesaria, meter la taza en el lavavajillas, guardar la mochila, ponerse a realizar los deberes enseguida, llevar la ropa sucia al cesto, mirarte y darte un beso, colocar un juguete en su sitio, venir a la pri.. segunda después de llamarles , comer con el tenedor... En fin, son infinidad las cosas buenas que tus hijos hacen bien todos los días, muchas de ellas por tí. Abrázales, si todavía se dejan, mírales a los ojos y diles lo orgulloso que estás de ellos, que no esperabas menos, diles que no cambien y que siguan así. El ambiente sinérgico positivo creado hará el momento maravilloso, se abrirán todas la vías de comunicación padre-hijo. En ese instante pídeles lo que quieras. Estarán muy motivados para hacer el bien. Serán felices, y tú, ni te cuento. Cuantas más veces se repitan estos momentos, mejor clima habrá en casa. Mandar a la ducha a un niño de siete años que piensa que su padre está orgulloso de él, es tener la certeza de que lo va a hacer rápido, bien y que casi no empapará el cuarto baño. Si esto es así, cómetelo a besos, se lo merece.
Prueba, no tienes nada que perder. Reflexiona, de cada diez veces que juzgues los actos de tus hijos, siete u ocho deben ser para motivarles.
Lo contrario es bronca tras bronca. Tú pierdes los nervios, tu hijo se bloquea y te puedo asegurar que eso, es de todo, menos educativo.
Por eso te animo a que sorprendas a tus hijos haciendo cosas bien.
Tenemos en nuestras manos provocar estas sensaciones en nuestros hijos. Proponte los siguiente: hoy cuando llegues a casa o el fin de semana, observa a tus hijos, descubre todas las cosas que hacen bien: tirar de la cadena, apagar una luz innecesaria, meter la taza en el lavavajillas, guardar la mochila, ponerse a realizar los deberes enseguida, llevar la ropa sucia al cesto, mirarte y darte un beso, colocar un juguete en su sitio, venir a la pri.. segunda después de llamarles , comer con el tenedor... En fin, son infinidad las cosas buenas que tus hijos hacen bien todos los días, muchas de ellas por tí. Abrázales, si todavía se dejan, mírales a los ojos y diles lo orgulloso que estás de ellos, que no esperabas menos, diles que no cambien y que siguan así. El ambiente sinérgico positivo creado hará el momento maravilloso, se abrirán todas la vías de comunicación padre-hijo. En ese instante pídeles lo que quieras. Estarán muy motivados para hacer el bien. Serán felices, y tú, ni te cuento. Cuantas más veces se repitan estos momentos, mejor clima habrá en casa. Mandar a la ducha a un niño de siete años que piensa que su padre está orgulloso de él, es tener la certeza de que lo va a hacer rápido, bien y que casi no empapará el cuarto baño. Si esto es así, cómetelo a besos, se lo merece.
Prueba, no tienes nada que perder. Reflexiona, de cada diez veces que juzgues los actos de tus hijos, siete u ocho deben ser para motivarles.
Lo contrario es bronca tras bronca. Tú pierdes los nervios, tu hijo se bloquea y te puedo asegurar que eso, es de todo, menos educativo.
Por eso te animo a que sorprendas a tus hijos haciendo cosas bien.
1 comment:
Querido Antonio:
He leído mucho sobre este tema pero me ha resbalado. Este artículo tuyo sin embargo me ha abierto los ojos. Muchas gracias.
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