¡QUÉ NO NOS ROBEN LA NAVIDAD!
Es estúpido, no puedo pensar ni decir otra cosa. Siento empezar así este nuevo texto de este blog para hablar de educar en positivo. Es que no me puedo aguantar. Comienza el Adviento, los cristianos debemos prepararnos para el nacimiento de Cristo y cada vez es más fuerte el movimiento para robarnos la Navidad. Cualquier excusa, ya sea antropológica, social, humanística, ecológica, política con tal de no reconocer que hace más de 2000 años en una humilde aldea de Israel nació un chiquillo que a primera vista cambió el ritmo y el rumbo de la historia de los hombres. Si hacemos una reflexión cristiana y pausada el resultado es el sentido de nuestras vidas. Y no me puedo aguantar y me enfada por que me niego a que me quiten la motivación más importante para educar en positivo.
Para motivar a un chaval podemos usar tres tipos de motivaciones. De menor a mayor importancia cito: motivaciones materiales, la usamos cuando queremos que nuestro hijo mejore en algún hábito ligado a lo corporal, las intelectuales que las aplicaremos cuando, por ejemplo queremos que nuestros chiquillos se esfuercen en ser laboriosos con sus estudios, en un tercer nivel están las motivaciones transcendentes; es aquí donde podemos conseguir que sean mejores personas, que su desarrollo hacía la autonomía sea completo y consigan ser felices y educar su voluntad para que sean libres y responsables, en el ámbito superior de la voluntad, la máxima motivación para el hombre es cumplir la voluntad de Dios.
Entenderéis mi enfado. Si el progresismo rancio y políticamente correcto sigue empeñado en apartar a ese niño de nuestras vidas y la de nuestros hijos, si los gobiernos niegan la educación religiosa de sus ciudadanos, si los directores de los centros educativos, para esto si les reconocen su autonomía, no dejan celebrar la Navidad en las aulas, si el liberalismo mordaz se empeña en mostrarnos que en el final de diciembre lo que hay que hacer es comprar para ser feliz, si el relativismo con su afán de grises y no reconocer que si existen verdades multicolores y niega el derecho a creer en lo Absoluto, cómo podremos explicarles que nuestra sociedad tiene sus raíces en una familia que habitó en Belén entre un buey y una mula. Y que su Hijo murió en la Cruz para salvarnos del pecado, y que allí nos consiguió la libertad y la dignidad personal
Decirme si esto no hace más pequeño al hombre, menos libre y menos digno. Que no nos roben la Navidad. Que en vuestros hogares no falten los belenes y los adornos navideños. Hacer lo posible para que vuestros hijos se carguen de valores navideños para que durante su vida tengan donde agarrarse y en los malos momentos piensen es esos buenos momentos pasados en familia, de buen humor y todos empeñados en ser mejores porque celebraban el nacimiento del Hijo de Dios.
Es estúpido, no puedo pensar ni decir otra cosa. Siento empezar así este nuevo texto de este blog para hablar de educar en positivo. Es que no me puedo aguantar. Comienza el Adviento, los cristianos debemos prepararnos para el nacimiento de Cristo y cada vez es más fuerte el movimiento para robarnos la Navidad. Cualquier excusa, ya sea antropológica, social, humanística, ecológica, política con tal de no reconocer que hace más de 2000 años en una humilde aldea de Israel nació un chiquillo que a primera vista cambió el ritmo y el rumbo de la historia de los hombres. Si hacemos una reflexión cristiana y pausada el resultado es el sentido de nuestras vidas. Y no me puedo aguantar y me enfada por que me niego a que me quiten la motivación más importante para educar en positivo.
Para motivar a un chaval podemos usar tres tipos de motivaciones. De menor a mayor importancia cito: motivaciones materiales, la usamos cuando queremos que nuestro hijo mejore en algún hábito ligado a lo corporal, las intelectuales que las aplicaremos cuando, por ejemplo queremos que nuestros chiquillos se esfuercen en ser laboriosos con sus estudios, en un tercer nivel están las motivaciones transcendentes; es aquí donde podemos conseguir que sean mejores personas, que su desarrollo hacía la autonomía sea completo y consigan ser felices y educar su voluntad para que sean libres y responsables, en el ámbito superior de la voluntad, la máxima motivación para el hombre es cumplir la voluntad de Dios.
Entenderéis mi enfado. Si el progresismo rancio y políticamente correcto sigue empeñado en apartar a ese niño de nuestras vidas y la de nuestros hijos, si los gobiernos niegan la educación religiosa de sus ciudadanos, si los directores de los centros educativos, para esto si les reconocen su autonomía, no dejan celebrar la Navidad en las aulas, si el liberalismo mordaz se empeña en mostrarnos que en el final de diciembre lo que hay que hacer es comprar para ser feliz, si el relativismo con su afán de grises y no reconocer que si existen verdades multicolores y niega el derecho a creer en lo Absoluto, cómo podremos explicarles que nuestra sociedad tiene sus raíces en una familia que habitó en Belén entre un buey y una mula. Y que su Hijo murió en la Cruz para salvarnos del pecado, y que allí nos consiguió la libertad y la dignidad personal
Decirme si esto no hace más pequeño al hombre, menos libre y menos digno. Que no nos roben la Navidad. Que en vuestros hogares no falten los belenes y los adornos navideños. Hacer lo posible para que vuestros hijos se carguen de valores navideños para que durante su vida tengan donde agarrarse y en los malos momentos piensen es esos buenos momentos pasados en familia, de buen humor y todos empeñados en ser mejores porque celebraban el nacimiento del Hijo de Dios.