Friday, July 06, 2007

VACACIONES EN POSITIVO

Llega el verano. Tiempo libre, las vacaciones, más convivencia, más trato, más roce, se rompen los horarios, la pereza ataca y todos nos podemos sentir ociosos y con un falso y egoísta derecho a sentirnos a gustito, que nadie nos incordie y a dedicarnos tiempo a nosotros mismos; expertos conocedores de la persona nos lo aconsejan.

Por otro lado los profesores de nuestros hijos nos proponen y hasta algunos nos imponen que deben hacer deberes; eso, si no ha habido ningún cate, si les ha quedado alguna, el panorama puede dar miedo.

Ya son muchos los padres que ante los dos meses y pico que se avecinan me piden consejo con la intención, no ya de sobrevivir a estar veinticuatro horas con sus hijos y cónyuge, sino para que el periodo vacacional sea provechoso, nos una más, los esposos se quieran más, se disfruten y se conozcan mejor. Que nuestros hijos descansen, crezcan física, intelectual y emocionalmente como personas, que estas vacaciones sean inolvidables, que se diviertan y que vivan experiencias únicas e irrepetibles.

Os aseguro que no es una tarea difícil, como todo necesitamos un proyecto bien diseñado, flexible y realista, donde fijaremos nuestros medios y nuestros objetivos. Estos objetivos pueden ser personales y familiares.

Los que me conocéis sabéis de mi afición por las tertulias familiares. Me parece un contexto perfecto para proponer a nuestros hijos y que ellos propongan lo que esperamos del verano. Se podrían plantear los siguientes temas.


· Los horarios: deben ser realistas y lo suficientemente flexibles como para adecuarse a las contingencias diarias. Que los niños propongan cuando van a trabajar; los mayores más y los pequeños (hasta 10 años) muy poquito (3/4 de hora como máximo). Durante laa siesta, que como Dios manda debe ser después de comer, es importante buscar actividades alternativas para esos chavales que ni de broma se duermen (un buen libro, una peli en la 2ª o 3ª lengua que estudie en el cole, una partida de ajedrez o de un juego de mesa), esto permitirá descansar a los demás miembros en el momento del día en el que el sol abrasa.

· Los encargos: desde el más pequeño hasta el abuelo. Se deben vivir con afán de servicio y para servir; servir. No hay encargo pequeño, todos nos hacen sentir bien y útiles.


· Afición lectora: que es leer porque nos da la gana, porque nos gusta. Las listas que nos dan en el cole, las bibliotecas públicas y nuestro sentido común conseguirán un puñado de buenos títulos que enganchen a nuestros hijos a la actividad que más desarrolla la inteligencia, la calma, la paciencia, la imaginación y la cultura. Os recuerdo la importancia del ejemplo de los padres.

· Actividades y excursiones: cuanto más orden exista en el desarrollo del día más seguros y tranquilos estarán los chavales. Aunque es bueno que de vez en cuando los sorprendamos con una excursión brutal o con un “aquópolis piscinero” monstruoso. O una visita a un asilo o a una residencia para hacer pasar a lo más necesitados un buen rato.


· Los propósitos personales que cada uno se fije para que el ambiente familiar sea como todos queremos: no “chinchar” a mi hermana, prestar lo que se me pida, mantener mi cuarto ordenado, no protestar mucho si me despiertan en la siesta, no quejarme si no puedo leer el periódico, no poner mala cara si la comida no me gusta, no parecer un monstruo chillón cuando las cosas no van como yo quiero, etc,.Y la actitud que todos debemos intentar mantener para ser una familia unida, alegre, y capaz de contagiar a los demás nuestro buen rollo.

En fin, las vacaciones son un período fantástico para hacer familia, crecer en inteligencia emocional, entrenar nuestra empatía con los nuestros, con los que más queremos, A vosotros esposos os aconsejo como decía la Madre Teresa de Calcuta que os queráis hasta que duela. Olvidaros de vuestro descanso y pensar en el descanso de vuestra mujer o marido y no sólo descansaréis más, sino que no os aburriréis, seréis más felices y estaréis vacunados contra el temido mal de la depresión vacacional.

Que tengáis unas felices vacaciones.

Wednesday, January 17, 2007

ELSUBCONSCIENTE.

Qué es el subconsciente

Si buscamos sus orígenes latinos podríamos decir que el subconsciente es lo que está por debajo de la conciencia. Sería sinónimo de inconciencia.

Desde un punto de vista psicoanalítico sería sinónimo de preconsciente y lo definiríamos como el conjunto de contenidos psíquicos no activados en la conciencia en un determinado momento, pero susceptibles de serlo cuando sea necesario, sin que el sujeto oponga resistencia.

Una definición más simple sería: todas las actividades del cerebro no gobernadas por la personas por la decisión libre de la voluntad.

Puede parecer, para algunos padres, algo mágico, usado por videntes, charlatanes, etc, lo cierto es que conocer cómo trabaja el subconsciente y usarlo en provecho para la educación de nuestros hijos es un reto que vale la pena aceptar. Trabajar el subconsciente de nuestros hijos es educar en positivo.

Existen momentos muy localizados donde el subconsciente sujeta las riendas de nuestra actividad mental: durante el sueño, las acciones involuntarias, no queridas libremente, la búsqueda involuntaria de recuerdos, los sueños, durante el sonambulismo, al acostarse justo antes de dormir, nada más despertar. Estos momentos pueden variar mucho de una persona a otra. Durante el desarrollo evolutivo de una persona la proporción de actos conscientes y del subconsciente varía en una proporción que sería más o menos así:

Antes de nacer
0% Concientes
100% Inconscientes
Primer año de vida
20%Concientes
80%Inconscientes
Hasta el uso de la razón
60%Concientes
40% Inconscientes
Desde el uso de la razón a la vejez
80% Concientes
20% Inconscientes
Desde la vejez hasta la ancianidad
70% Concientes
30% Inconscientes

Podemos descubrir estudiando el cuadro que es la aparición de la capacidad de elegir y la voluntad, quien marca el descenso y posterior ascenso de los actos del subconsciente. Es el predominio de lo subconsciente en la primera infancia lo que nos impide tener recuerdos claros de esta época de nuestra vida.

El comienzo.

En el seno materno comienza a formarse el cerebro. Su actividad es paralela a su formación. Al crearse la primeras conexiones neuronales, el cerebro detecta estímulos, empieza a aprender. La memoria se activa y el cerebro es capaz de recordar poniendo en funcionamiento al subconsciente.

Ya hemos dicho que en el seno materno no existen actos conscientes. Todas las actividades cerebrales pertenecen al subconsciente, estas quedarán inscritas a modo de sensación, sonidos y estímulos que indudablemente formarán parte del carácter de nuestros hijos. Una vez nacido la persona al no estar determinada tendrá un desarrollo lento y tardará en actuar libremente, por lo que el subconsciente gobernará casi en primicia las primeras etapas de este desarrollo.

Quiero recordar la importancia que tiene la libertad como acto de la voluntad para que los actos conscientes ganen el gobierno del cerebro. Al poder decidir libremente realizar actos el consciente comienza a actuar.

Cómo tratar al subconsciente.

- Animar y alabar las buenas acciones.

El subconsciente actúa con mayor fuerza en el área de lo sensible en función de los sentimientos de agrado o desagrado. Por esta razón el subconsciente es muy sensible y es atraído por el cariño, la alegría y el bienestar (estar agustito, es muy comodón) y rehuye el miedo, la tristeza, el dolor y el odio.

Cuando expresamos a nuestro hijo todo nuestro amor y alegría (nos lo comemos a besos) por haber realizado una buen acción, el consciente le animará a repetirla para recibir más cariño. El subconsciente en una misma situación se comportará de la misma manera, le encantan los estímulos cariñosos.

- ¿Qué ocurrirá ante una mala acción?

Cuando un niño actúa mal recibirá una corrección y una regañina por parte de sus padres. Esto desagrada mucho al subconsciente y tenderá a no repetir la mala acción.

El subconsciente no sabe de actos morales. Es el consciente el que diferencia entre el bien y el mal. Si corregimos o regañamos una mala acción con demasiada ternura y sensibilidad, el subconsciente querrá repetir esa travesura, por ejemplo si tras desmontar el aparato de radio, nos dirigimos al él con palabras dulces explicándole que se puede hacer “dañito”, que no lo debe hacer más o le decimos que vaya ingeniero que está hecho, su subconsciente buscará estos estímulos cariñosos repitiendo travesura tras travesura. Debemos, pues, formar la conciencia. Razonar con el niño para que comprenda que su forma de comportarse no es buena y que para que todo vaya mejor en casa, papá y mamá estén contentos debe mejorar. Nuestra actitud debe ser pareja a lo que decimos y nos debemos mostrar serios, serenos, firmes y convincentes.

La información ha de ser recibida repetidamente antes de echar raíces en la mente subconsciente y un incidente tiene que ir acompañado de una emoción particular muy fuerte para imprimirse en el subconsciente e influir más tarde en el comportamiento de la persona. Cuanto más a menudo se repite un mensaje, más profundamente se graba en el subconsciente

Si una persona nos repite una y otra vez durante un largo periodo de tiempo, ¿Tú no vales nada?, empezaremos a creer que realmente no valemos nada y que es incapaz de hacer algo bien, porque tal será el mensaje automático que le enviará su subconsciente cuando surja una ocasión nueva, que tenga que probarse a sí mismo. Confianza (no esperaba menos de ti), amor, alegría, serenidad y fomentar la autonomía (¡¡tú puedes!!), son las herramientas básicas para educar tanto el consiente como el subconsciente.


Consejos y técnicas para aprovechar el subconsciente.

-Háblale en positivo, el subconsciente del niño ignora la palabra “no”. Si dice no corras, no grites pues lograrás pocos resultados, habla en voz baja, ven caminando, lo entenderá mucho mejor. Acostúmbrese a un nuevo lenguaje y disfruta de los resultados.

La mente subconsciente se encarga de la repetición de los comportamientos aprendidos, cosa muy útil, ya que nos permite resolver las situaciones más rápidamente cuando se presentan de nuevo.

-Prueba lo siguiente: prepara un cuento, puede ser inventado o no, en el que el protagonista destaca una virtud y que gracias a ella consigue un final feliz y que quieres para tu hijo. Cuéntaselo en ese momento que después de rezar se meten en la cama para dormir y que se ponen mimosos, cariñosos, la risa es fácil. En ese momento el consiente comienza a entregar el mando del cerebro a el subconsciente. Recibida la información del cuento y lo agradable y positivo que resulta esa virtud el subconsciente pensara libremente gran parte del sueño, lo que ayudara a fijar esa virtud. Y mucho más si repetimos actos que la refuercen.

Hacer un plan de acción (el párrafo anterior se puede contar en la estructura de:

Objetivo: la virtud que queremos para nuestro hijo.

Medios: Un cuento donde el protagonista consigue una buena acción gracias a la virtud objetivo. Cada noche una historia diferente pero con la misma virtud, al menos cinco días. Contarlo justo antes de dormir, metido el niño en la cama. Estimular el subconsciente para dirigirlo a nuestro favor para la adquisición de esa virtud.

Motivación: para el niño, que su padre o madre le cuente un cuento cada noche y para los padres el rato que pasamos con el, ver su cara de atención pero muerto de sueño y saber que ayudamos a nuestro hijo a ser mayor.


Otra forma de utilizar el subconsciente sería decir a nuestro hijo todo lo que le queremos, en ese momento de pre sueño que citaba anteriormente. Es muy efectivo para prevenir y rebajar los celos de nuestros hijos.

Plan de acción:
Historia: pronto a nacer nuestro próximo hijo preparamos a Eva (7 años) para el nacimiento de su hermanito.

Objetivo: Evitar celos y afianzar la autoestima de Eva.

Medios: Cada noche mamá y papá al dar el beso de buenas noches, decimos a nuestra hija todo lo que la queremos, lo importante que es para nosotros, lo que esperamos de ella y lo maravilloso que será para ella y para nosotros tener un miembro más en la familia. Con esto ponemos al subconsciente a nuestro favor.

Motivación: para la niña, la visita diaria de sus padres antes de dormir y para los padres ver como Eva agradece estos ratos con sus padres y saber que estamos preparando a nuestra hija para una situación de futuro que puede ser bastante difícil.

“Un niño jamás se debe acostarse triste, enfadado o recién castigado”.

Otras técnicas que podemos aplicar a nosotros mismo y enseñar a nuestros hijos.

- Crear durmiendo. El tiempo de tránsito entre el sueño y la vigilia plenamente consciente y viceversa es muy aprovechable, la mente queda liberada y entregada a las fantasías del sueño, todavía no ha sido atrapada (la mente) por los hábitos de pensamiento o las rutinas mentales que marcan a cada individuo, los problemas diarios pierden en ese momento sus dimensiones reales y las interacciones entre los problemas y el pensamiento no se rigen por las reglas de la lógica.
Podemos comentar con alguien o escribir sobre el problema o las virtudes a tratar antes de acostarnos. Dejamos en la mesilla, a mano papel y lápiz o una grabadora para registrar, si así ocurre, las ideas que surjan sobre el tema a lo largo de la noche. Es muy importante exprimir los periodos de semivigilia, tanto antes de dormir profundamente como al despertar, las personas muy creativas suelen levantarse como zombis y realizar acciones muy torpemente, tardan mucho en desayunar y no se enteran de nada, pero pertenecen a un grupo de personas muy afortunadas que han aprendido a rentabilizar este buen momento del día para ir madurando algún problema.
Cuentan que nuestro gran genio Salvador Dalí echaba la siesta con una cuchara metálica en las manos. Cuando comenzaba a quedarse dormido la cuchara caía al suelo, con el ruido despertaba y comenzaba a trabajar. Sus resultados creativos son indiscutibles.